Bailar lejos de casa – Mi tango

Bailar lejos de casa – Mi tango

milonytan980

Por: Natalia Burgos

Psicóloga Recibida por la Universidad de Tucumán – Argentina

Especialista de Logoterapia.

Irse para después volver, nunca es irse del todo, irse con la esperanza de… volver a ver, pero volver a ver algo nuevo, que antes no estaba. Cada vez que uno vuelve, descubre cosas distintas, las miradas son las mismas, pero se descubren más profundos; los brazos que se te brindan son los mismos, pero más cálidos y anhelados.

“Yo, pues, me decía: Lo esencial es que en alguna parte permanezca aquello de lo cual se ha vivido. Y las costumbres. Y la fiesta de la familia. Y la casa de los recuerdos. Lo esencial es vivir para el regreso…”1 

Así, las costumbres se convierten en una promesa que da cierta fuerza impulsora, volver a vivir… Cerrarse a un abrazo de Tango es abrir el alma hacia la persona que está en frente, cuando se produce el recibimiento, se siente que se vuelve a casa, por tres minutos.

“Dejá que ellos se asomen, no muestres” me dijo una vez un maestro argentino en Francia, en mis primeras clases tomadas en Europa, y tuvo otro efecto al estar lejos, que quizás no lo advertía estando en mi país, desde entonces, me siento como una especie de embajadora de la Cultura Argentina, con la responsabilidad que ésto implica; lo empecé a hacer así y los curiosos se asoman, y descubren, lo vivencian y cuando empiezan  a bailarlo la vida me devuelve el gusto que siempre busco volver a sentir, el de la misión cumplida.

“Y como el desierto no ofrece ninguna riqueza tangible, como no hay nada que ver ni que oír en el desierto, se está constreñido a reconocer —puesto que ahí la vida interior, lejos de dormirse, se fortalece— que el hombre está animado al comienzo por fuerzas invisibles. El hombre está gobernado por el espíritu. En el desierto, valgo lo que valen mis divinidades” 2  

En la Milonga, que es el encuentro social de bailarines que se reúnen para bailar unos con otros, hay códigos pre-establecidos que llevan a una organización, hay momentos para bailar, que son las “tandas” que se componen de 4 tangos, y luego están las “cortinas” entre una tanda y otra, las que dependen del estilo del musicalizador encargado de pasar lo que se va a escuchar en la tertulia. Así la milonga, (como baile social) transcurre entre tandas de tangos, milongas (como estructura rítmica) y valses criollos, separadas por cortinas, en éstas, se conversa, se piensa con quién nos gustaría bailar a próxima tanda y se registra a quien tenemos alrededor.

Lo árido que resulta la soledad por momentos, se torna en fortaleza, las ganas, se tornan en necesidad, aveces sorda, anhelando la tanda que llega a destiempo, es decir, no en el momento necesario sino en el momento que se pueda, reconocer esos momentos fértiles es tener oro en las manos, y apreciarlo por lo que dure, esa tanda.

“Experimentaba la necesidad de sentir más sólidos y duraderos que yo mismo a aquéllos a quienes necesitaba para orientarme. Para conocer o regresar. Para existir” 3

Al estar lejos, los recuerdos de quienes marcan la vida anteriormente, funcionan como una especie de brújula que da identidad, si, el amor da identidad, quienes te aman dicen mucho de tí. Conocer una cultura distinta, hacer intentos de meterse bajo la piel de esa cultura, algunos exitosos y más de los que quisiera frustrados, tarde o temprano me devuelve la sensación de tener suelo bajo los pies, que es el mismo que uso para bailar, empujarme y conectar con el otro, en un abrazo. Ese lugar seguro, que todos necesitamos para co-crearnos, desarmar y rearmar algunas partes, revisarnos y descansar, también amar, y bailar.

“Si difiero de ti, lejos de menoscabarte, te engrandezco. Me interrogas como se interroga al viajero.” 4

Los que para mí son extranjeros, viven en el país que vivo ahora, mejor dicho… la extranjera soy yo, y la elección de estar de viaje toda la vida es algo que también se aprende. Con lo sorprendente de los tratos a veces dispensados por ellos, por alguna falta de respeto y tener que callarse, o los regalos recibidos en el camino por personas que te acogen.

Recibir a un amigo que viene de visita y que comparte el gusto por el dulce de leche, por ejemplo, se convierte es un acontecimiento importante, las navidades sin familia hacen valorar todas las que tuvimos con ellos, las ausencias hacen que las bienvenidas sean más coloridas. alguien que estudió en tu mismo lugar te abre una charla donde el tiempo se vuelve incalculable, y alguien que creció allí, viéndote crecer, eso si que es mágico.

Pero, no es solo bailar, también es enseñar, siempre desde la humildad y dispuesta a dar lo mejor de mí en cada clase que tengo oportunidad de impartir, y ahí es cuando puedo autodistanciarme y ver si estoy haciendo las cosas bien, si las puedo mejorar, si… qué falta, y para adonde quiero ir. Es gratificante cuando una persona, o un grupo de ellas te devuelve una sonrisa por haber disfrutado contigo de un tango, o de un paso que ahora comienza a salir bien.

Los que nos vamos hacemos nuevos amigos, que son oasis, vamos teniendo nuevos alumnos, conociendo nuevos lugares y siendo adoptados por familias de otros, que ponen a disposición nuestra algo más que la tierra de su país, vienen a entregarnos su corazón. Nos vamos educando queramos o no a las nuevas leyes que no respetábamos en nuestro país. Cuando escucho un tango tocado por un artista callejero me acerco como si tuviese un imán lo que está haciendo y el nudo en la garganta se hace presente, aprendí que los nudos en la garganta no se hacen sólo por angustia, la nostalgia también tiene su protagonismo.

“Uno siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes. No importa lo que diga, no importa con qué palabras y con qué argumentos trate de defenderse. Al final, al final de todo, uno responde a todas las preguntas con los hechos de su vida: a las preguntas que el mundo le ha hecho una y otra vez. Las preguntas son éstas: ¿Quién eres?… ¿Qué has querido de verdad?… ¿Qué has sabido de verdad?… ¿A quién has sido fiel o infiel?… ¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía?… Éstas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es que uno al final responde con su vida entera.” 5

Respondo con mi vida entera cuando entro a una milonga, que para mí es como entrar a un templo, respondo, cuando ofrezco mi abrazo a alguien, allí, estoy yo, entera, siendo ese baile, respondo cuando me defiendo de las cosas que no quiero y que me parecen injustas; respondo siendo fiel al tango, como mi misión, en el mundo.

“También la lucha por la identidad comparte el mismo destino: recibimos la identidad como una gracia, si, olvidándonos de nosotros mismos, nos entregamos a una misión, si perdemos de vista nuestra misión, también perdemos nuestra identidad” 6

Cuando puedo trascender dejando de pensar en mí para llegar al otro, siento que cumplo mi misión. Y la fiesta del encuentro se celebra, una vez más.

Citas:

1 – Carta a un Rehén – Saint Exupèry

2 – Carta a un Rehén – Saint Exupèry

3 – Carta a un Rehén – Saint Exupèry

4 – Carta a un Rehén – Saint Exupèry

5 – El último encuentro – Sándor Márai

6 – La Volundad de Sentido – Viktor Frankl

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *