Una idea para “Vivir la transición” – Experimentum Crusis

Una idea para “Vivir la transición” – Experimentum Crusis

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Por: Natalia Burgos

En ciencias, un experimentum crucis (en español, experimento crucial o crítico) es un experimento capaz de determinar de forma contundente si una hipótesis o una teoría particular es superior a todas las demás hipótesis o teorías cuya aceptación está extendida en la comunidad científica.1

Partiendo de ésta definición, podemos ejemplificar cómo Viktor Frankl demostró con su vida que la teoría en la que él había trabajado, tuvo el más siniestro modo de comprobación, en el campo de concentración de Auschwitz.

La hipótesis a demostrar es la siguiente:

“A un hombre le pueden robar todo menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante CUALQUIER tipo de circunstancia” 2

¿Cómo es posible que a pesar de cualquier circunstancia, podamos seguir siendo libres?

Frankl estaba escribiendo el borrador de “Psicoanálisis y Existencialismo” que luego se convertiría en la base de toda su obra, cuando en el año 1942, es apresado y llevado a un campo de concentración nazi y le arrebatan su manuscrito.

Hasta 1945, con la liberación, el viviría por 4 años en un experimentum crucis que por momentos parecía no tener salida, pero del que estaba convencido de poder regirse por el sentido en su vida a ser realizado.

La expresión “Muerte emocional” presente en el libro “el hombre en busca de sentido” que narra su experiencia en el campo, nos grafica una manera de vivir, un decisión y una toma de actitud frente a un sufrimiento inevitable.

“El prisionero pasaba de la primera a la segunda fase, una fase de apatía relativa en la que llegaba a una especie de muerte emocional” 3

Que le queda a un hombre enfrentado con un día tras otro de dolorosas vivencias sin saber siquiera si éstas tendrán final? Las preocupaciones “medias” de un prisionero de campo eran “en la comida que se les suministraba una vez por la tarde después de regresar al campo de concentración tras haber pasado el día en su lugar de trabajo y se preguntaban si aquella tarde tendrían la fortuna de pescar, además del agua de su sopa, un trozo de patata sobrenadando en ella” 4

Pero no todo culmina allí, todos tenemos la posibilidad de elevarnos hacia otro tipo de pensamientos; “hacia preocupaciones más dignas de los seres humanos”.4

Entonces, un hombre “echó mano de un truco: se esforzó por tomar distancia respecto a una vida tan horrible, por situarse por encima de ella con una expectativa más elevada y con una reflexión teorética para el futuro. ¿Y qué hizo aquel preso entonces? Se imaginó sentado en el estrato de una sala de una universidad popular de Viena dictando una conferencia sobre aquello que precisamente estaba viviendo en esos momentos, asique, a menos en su espíritu, dictó ésa conferencia bajo el título de Psicología del campo de concentración” 5 este hombre, fue Viktor Frankl.

Cuando un prisionero entraba a un campo, la primera fase era la del shock inicial: el prisionero tacha todo aquello que había constituído su vida anterior, seguido a ello, el coqueteo recurrente con la idea de suicidio (que en algunos se concretaba) era lo que seguía al shock inicial.

Luego la segunda fase hace su entrada, la fase de la apatía, la vida interior del ser humano “se sitúa al nivel de un animal rebañego” 6

A pesar de la entrada en esta fase, algunos hombres podían seguir progresando en su vida espiritual, “gracias” a la vivencia del campo, se continúa conservando una libertad, conformar el destino de una manera y no de otra, superar la apatía y mostrar su poder-ser-también-de-otro-modo.

La tercera fase es la Psicología del cautivo liberado, puede parecer una paradoja pensar que algunos prisioneros entraron al campo sin tener una gran fortaleza de espíritu y las vivencias afrontadas fueron haciendo de su alma una bóveda, ahora… frente a la liberación, toda la construcción anterior sufriría un grave riesgo, Viktor Frankl suele comparar éste con la enfermedad de Caisson, la cual se refiere a los trabajadores que han estado sumergidos bajo el agua y sometidos a una elevada presión atmosférica nunca deben exponerse frente a la presión normal del aire, sino solamente poco a poco, pues de lo contrario parecerían severas enfermedades físicas.

El sufrimiento humano, es inconmensurable, en el sentido de que cada uno sufre de una manera diferente al otro, nos podemos con-doler, sufrir con y por esa persona, pero nunca sentiremos el sufrimiento del otro en toda su dimensión, esto lleva a respetar la dignidad humana en su condición de única e irrepetible, hay tantas dignidades como personas en el mundo, y lo mismo pasa con los sentidos en la vida, cada uno tiene su propio sentido a descubrir, el cual siempre espera una respuesta de nosotros.

Finalmente, creo con Viktor Frankl que “ la salvación del hombre está en el amor y a través del amor. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad -aunque sea sólo momentáneamente- si contempla al ser querido. Cuando el hombre se encuentra en una situación de total desolación, sin poder expresarse por medio de una acción positiva, cuando su único objetivo es limitarse a soportar los sufrimientos correctamente -con dignidad- ese hombre puede, en fin, realizarse en la amorosa contemplación de la imagen del ser querido.” 7

Cada uno tiene la posibilidad y la elección de encontrar valor en cualquier experiencia, en el día podemos encontrar muchos sentidos, a cada situación, sonrisa, abrazo, puesta de sol o realización de un trabajo pleno, esta actitud de libertad, enriquece la vida de la persona a cada paso, se construye una cadena de sentidos en la vida y se configura una forma de vida que para cada uno resulte plena, dependiendo de la situación particular, siempre única. En el devenir de la vida, se encuentra su belleza.

“A medida que la vida interior de los prisioneros se hacía más intensa, sentíamos también la belleza del arte y la naturaleza como nunca hasta entonces. Bajo su influencia llegábamos a olvidarnos de nuestras terribles circunstancias. Si alguien hubiera visto nuestros rostros cuando, en el viaje de Auschwitz a un campo de Baviera, contemplamos las montañas de Salzburgo con sus cimas refulgentes al atardecer, asomados por las ventanitas enrejadas del vagón celular, nunca hubiera creído que se trataba de los rostros de hombres sin esperanza de vivir ni de ser libres. A pesar de este hecho -o tal vez en razón del mismo- nos sentíamos transportados por la belleza de la naturaleza, de la que durante tanto tiempo nos habíamos visto privados.” 8

Con el pasaje de una actitud reactiva, es decir, dentro del esquema automático de acción y reacción hacia una actitud responsiva, es decir factible de decisión responsable, frente a cada situación que nos presenta la vida, damos lugar al despliegue de la dimensión espiritual con todo lo que ésta tiene de creativa entonces queda demostrado que es posible ser libre, ante cualquier circunstancia.

 

“Tú que pasas por aquí
A tí te ruego que hagas algo
Que aprendas un paso de baile
Algo que justifique tu existencia
Algo que te dé el derecho
de estar vestido con tu piel y tú vello
aprende a caminar y a reír
Porque no tendría sentido a la postre
Porque son muchos los que han muerto
mientras tú sigues vivo
y no haces nada con tu vida”9

Citas

  1. Wikipedia.
  2. El hombre en busca de sentido
  3. El hombre en busca de sentido
  4. …A pesar de todo, sí a la vida
  5. …A pesar de todo, sí a la vida
  6. …A pesar de todo, sí a la vida
  7. El hombre en busca de sentido
  8. El hombre en busca de sentido
  9. Charlotte Delbo – Sobreviviente de Auschwitz. Cita expuesta en la Exposición “Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos. Centro de Exposiciones Arte Canal – Madrid 2017.

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